gota fría

Configuración sinóptica equivalente a una dana. La expresión está muy arraigada en la fachada mediterránea española -particularmente en la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia-, donde llaman así a la mayoría de los episodios de lluvias torrenciales, con independencia de que haya o no una dana. Tiene su origen en la palabra alemana kaltlufttropfen (gota de aire frío), que fue acuñada en 1937 por el meteorólogo Richard T. A. Scherhag (1907-1970). Empleó esa palabra para definir una depresión de latitudes medias y núcleo frío, aislada del flujo general del oeste, con presencia solo en niveles medios y altos de la troposfera, pero no en superficie. En el léxico meteorológico internacional se conoce como cut-off low. En España, el meteorólogo Manuel Ledesma (1916-2011) fue el primero en traducirlo como «gota fría», hacia 1950, siendo el también meteorólogo Mariano Medina (1922-1994) quien contribuyó a popularizar la expresión, que definió como «un torbellino [borrasca] de aire frío, aislado dentro del aire tropical». Su uso empezó a generalizarse en la década de 1980, a raíz de las inundaciones catastróficas provocadas por la rotura de la presa de Tous (Valencia), el 20 de octubre de 1982, como consecuencia de un extraordinario episodio de lluvias torrenciales. El uso inapropiado que empezó a hacerse de la expresión llevó a los predictores del entonces Instituto Nacional de Meteorología a proponer el uso del término DANA (acrónimo de depresión aislada en niveles altos). En la actualidad, este último término ha logrado cierto grado de penetración en la sociedad, gracias a su difusión en los medios de comunicación, pero no ha conseguido desterrar a la gota fría. Todavía hay muchas personas que emplean esta expresión en detrimento de dana, cuyo uso solo es mayoritario en la comunidad meteorológica.

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