nitrógeno
Componente principal de la mezcla gaseosa que forma el aire, estando presente en ella en su forma molecular (N2 ). Es, con diferencia, el elemento más abundante en la atmósfera terrestre, ocupando un 78,084 % de su volumen. Es un gas incoloro, inodoro, insípido e inerte, fundamental para la vida en la Tierra, dado el importante papel que desempeña en los procesos biológicos. El llamado ciclo del nitrógeno es el encargado de regular los intercambios de este gas atmosférico con los seres vivos. Al no ser un gas químicamente reactivo, el ciclo solo es posible gracias al papel que desempeñan determinadas bacterias, capaces de sintetizar compuestos nitrogenados a partir del nitrógeno que toman del aire, dando lugar al proceso conocido como fijación del nitrógeno. El químico, médico y botánico escocés Daniel Rutherford (1749-1819) fue el primero en desvelar la existencia de este gas, en 1772. Lo llamó «aire flogisticado», en alusión al flogisto; una sustancia que en aquella época se suponía que era responsable de la inflamabilidad de las cosas. Posteriormente, el químico francés Antoine-Laurent de Lavoisier (1743-1794) se refirió a él como azote , un término que deriva del vocablo griego ζωή (vida), precedido del prefijo (la letra «a» -alfa en el alfabeto griego- privativa), y que significa «sin vida» o inerte, al ser esa la principal característica del nitrógeno. El término se tradujo al español como ázoe, aunque esta denominación ya ha caído en desuso.