vapor de agua
Gas traza incoloro que forma parte del aire y que desempeña un importante papel en la dinámica atmosférica y el balance energético terrestre. Se incorpora a la atmósfera principalmente a través de la evaporación de las grandes masas de agua que cubren la superficie terrestre, siendo también destacadas las aportaciones desde la vegetación (evapotranspiración) y, en menor medida, de la cubierta nival y de hielo (sublimación). Es el componente atmosférico que presenta una distribución más irregular, tanto espacial como temporalmente. Su proporción en el aire puede variar desde apenas un 0,4 % en volumen en zonas desérticas, hasta un 4 % en los bosques de neblina y las selvas tropicales, disminuyendo de forma continua al ascender por la atmósfera. Se concentra principalmente en la baja y media troposfera. Tiene una gran capacidad para absorber radiación procedente del sol (onda corta) y de la superficie terrestre (onda larga), lo que le convierte en un destacado gas de efecto invernadero y en el principal regulador de la temperatura a escala planetaria. A nivel popular, existe bastante confusión en torno a su naturaleza, ya que está muy extendida la idea de que tanto las nubes, como el humeo del agua caliente, o el vaho que exhalamos por la boca los días fríos del invierno, son vapor de agua. En todos esos casos, lo que se observa es el resultado de un cambio de fase de vapor a líquido, ya que todos esos elementos están constituidos por gotitas de agua de tamaño microscópico, que surgieron a partir de la condensación del vapor de agua presente en el aire. Del total de agua contenida en la atmósfera -en cualquiera de sus tres estados-, el 96 % es vapor de agua, si bien, la vida media de una molécula de este gas en el medio atmosférico es de tan solo diez días.
Términos relacionados: saturación