ozono

Gas traza presente en la atmósfera, cuyas mayores concentraciones se alcanzan entre los 20 y los 25 kilómetros de altitud (ozono estratosférico) y también en zonas urbanas e industriales (ozono troposférico). A nivel coloquial, se suele hablar de ozono bueno y malo, respectivamente, debido al papel -beneficioso o perjudicial- que desempeña. La molécula de ozono es la forma triatómica del oxígeno. Es el resultado de la unión de una molécula de oxígeno con un átomo libre del citado elemento. Su fórmula química es O3 y entre sus características destacan su color azul y un intenso olor metálico, que se percibe muy bien cuando hay una tormenta con fuerte aparato eléctrico. Los rayos en su recorrido por el aire disocian moléculas de oxígeno, quedando átomos libres de ese elemento que, al unirse con otras moléculas sin disociar, forman el ozono. Esa propiedad es la razón de ser de su nombre, ya que tiene su origen en el término griego ὂζειν (ozein ), que significa oler. En la troposfera, aparte de formarse espontáneamente, es un contaminante secundario generado por reacciones fotoquímicas donde se combinan los NOx y los COV (compuestos orgánicos volátiles) con oxígeno. En elevadas concentraciones, es perjudicial para la salud, siendo un poderoso oxidante y actuando también como gas de efecto invernadero. El ozono estratosférico, situado principalmente en la ozonosfera, juega un importante papel en el equilibro radiativo de la estratosfera, debido a su gran capacidad de absorción de la radiación ultravioleta procedente del sol. Forma una especie de coraza que impide la llegada a la superficie terrestre de la fracción más energética y letal de la citada radiación (tipos B y C), lo que hace posible la vida en la Tierra.