atmósfera
Envoltura gaseosa que rodea la superficie (sólida y líquida) de la Tierra. La definición puede generalizarse a cualquier cuerpo celeste, pero en esta entrada nos referiremos solo a la atmósfera terrestre, llamada habitualmente atmósfera. Constituye uno de los cinco subsistemas que forman el sistema climático. El aire que la forma se distribuye en capas cuyo número varía en función del criterio que se considere. Atendiendo al perfil vertical de temperatura, la atmósfera se divide en cinco capas bien definidas (troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera), en las que, alternativamente, se producen ascensos y descensos térmicos. Esta es la división atmosférica que prevalece, si bien pueden establecerse otras complementarias, igualmente válidas, en función de la composición química o de la estructura electrónica. Aunque algunos autores fijan el límite superior de la atmósfera a determinada altitud, tal límite carece de sentido físico, ya que la frontera con el espacio es difusa. La densidad del aire decrece progresivamente al ascender, sin que pueda afirmarse que a partir de un nivel es igual a cero. Mientras que a efectos aeronáuticos el límite entre la atmósfera y el espacio exterior queda establecido a 100 kilómetros de altitud -la llamada línea de Kármán-, en Meteorología, lo más común es situar dicha frontera 300 kilómetros por encima de nuestras cabezas. La mayor parte de la masa de la atmósfera se concentra en su parte baja, donde la densidad del aire disminuye muy acusadamente con la altura. Aproximadamente la mitad de esa masa se localiza en los primeros cinco kilómetros de atmósfera y el 99 % en los primeros treinta. De ahí para arriba, el aire está muy enrarecido.