tornado

Columna de aire en rotación de aspecto similar a un embudo, dotada de una gran velocidad angular, que se descuelga de una nube de desarrollo vertical (en la mayoría de los casos de un cumulonimbo asociado a una supercélula tormentosa) y alcanza la superficie terrestre. Es visible gracias al embudo de condensación (que no siempre alcanza el suelo) y al polvo y el sinfín de objetos que va succionando a su paso y que previamente arranca de cuajo. Es el fenómeno meteorológico de microescala más violento de todos los que se forman en la Tierra; el que concentra en menor espacio una mayor cantidad de energía. La presión en su interior se estima que es entre 100 y 200 hPa menor que fuera de él. Tanto su tamaño como su duración son muy variables. Su diámetro puede oscilar desde unos pocos metros (microtornado) hasta varios kilómetros, en los casos más excepcionales. El diámetro típico es del orden del centenar de metros. Su duración es corta; desde apenas unos segundos hasta una hora. Las rachas de viento que genera a su alrededor son extraordinarias; en los más intensos del orden de los 500 km/h, lo que provoca una devastación total en toda la franja de terreno que va recorriendo (distancias de entre apenas unos centenares de metros y varios centenares de kilómetros en algunos casos). Su velocidad de desplazamiento típica está comprendida entre los 50 y los 80 km/h. Aparte de los vientos que genera el tornado a su paso, las tormentas multicelulares y supercélulas de los que se descuelgan muchos de ellos, dan lugar a violentos aguaceros, pedrisco y fuerte aparato eléctrico. Ocasionalmente, se forman los llamados tornados multivórtice, cuya principal singularidad es que presentan simultáneamente dos o más embudos de condensación y/o nubes de restos (polvo, ramas, tablas de madera astilladas…).