efecto invernadero
Calentamiento de la baja atmósfera debido a la absorción neta de radiación terrestre infrarroja (de onda larga) por parte de sus componentes, tanto gases como aerosoles. Si bien en la Tierra hay un efecto invernadero natural -algo extensible a las atmósferas de otros planetas-, en el contexto de cambio climático actual, la expresión se refiere al calentamiento extra debido al aumento que vienen experimentando las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera -con el CO2 a la cabeza-, como consecuencia de la combustión masiva de combustibles fósiles y biomasa por parte de los seres humanos. El forzamiento radiactivo inducido por ello ha provocado un aumento de la temperatura media global a nivel de la superficie terrestre, que todavía no ha tocado techo. El matemático y físico francés Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830) fue el primer científico que consideró -en 1824- que la Tierra retenía calor de manera similar a como lo hace un invernadero. Esa analogía no es del todo acertada, ya que los cristales del invernadero son transparentes a la radiación solar (de onda corta), pero opacos a la infrarroja (de onda corta) que se genera en su interior -lo que provoca el aumento de la temperatura-, mientras que en el caso de la atmósfera, solo una parte de la radiación terrestre (infrarroja, de onda corta) es retenida por los gases de efecto invernadero, escapando el resto al espacio exterior.
Términos relacionados: cambio climático, dióxido de carbono (CO2), gases de efecto invernadero