ciclón tropical
Como su propio nombre indica, es el ciclón que se forma en el ámbito tropical, si bien solo recibe este nombre el sistema ciclónico lo suficientemente desarrollado para adquirir unas características singulares que lo distingan de la depresión tropical y la tormenta tropical. Este par de sistemas de baja presión son también ciclones, pero no alcanzan el estatus de ciclón tropical. Es muy común usar el término huracán como sinónimo de ciclón tropical, pero solo deben nombrarse así los que se forman en la franja tropical de la cuenca del Atlántico y en la parte oriental de la del Pacífico. Los formados en el resto de cuencas oceánicas reciben otros nombres genéricos (tifones, ciclones), aparte de algunos localismos. El ciclón tropical se forma siempre sobre aguas cálidas situadas entre los dos trópicos o, de forma esporádica, en el ámbito subtropical. Alcanza varios centenares de kilómetros de diámetro, variando mucho su tamaño de unos a otros. Visto desde satélite, adopta una forma en espiral muy característica, con una zona central libre de nubes, denominada «ojo», de algunas decenas de kilómetros de diámetro, donde la presión atmosférica alcanza el valor más bajo (inferior a los 900 hPa en muchos casos) y los vientos son flojos. El ojo está rodeado de un primer anillo de grandes cumulonimbos, que forman una gruesa pared nubosa en la que se producen lluvias torrenciales. A ese primer anillo le siguen otros, separados entre sí por pasillos concéntricos en los que soplan vientos sostenidos muy intensos. Las mayores ráfagas se alcanzan en la parte externa de las paredes del ojo. En toda esa zona exterior hay un fuerte aparato eléctrico. En función de la intensidad de los vientos sostenidos que genere un ciclón tropical, se le asigna una categoría de cinco posibles. La condición de huracán se alcanza cuando la intensidad de esos vientos es igual o superior a 119 km/h (escala de SaffirSimpson).