corriente en chorro (jet stream)
Intensa y estrecha corriente de aire que discurre a lo largo de un eje casi horizontal en las cercanías de la tropopausa. En su parte central alcanza la velocidad máxima del viento, nunca inferior a los 110 km/h y superando con frecuencia los 200 km/h. Las corrientes en chorro pueden llegar a alcanzar varios miles de kilómetros de longitud y suelen adoptar una forma sinusoidal. Su anchura es de varios centenares de kilómetros y el espesor de algunos kilómetros. Alrededor de su núcleo hay una fuerte cizalladura horizontal y vertical de viento, lo que genera áreas de fuerte turbulencia. Los aviones comerciales consiguen ahorrar combustible y acortar la duración de sus viajes al volar, con viento a favor, en el núcleo del chorro. La única precaución que deben tomar los pilotos es la de penetrar en esa parte central evitando el paso por las zonas periféricas donde la turbulencia es peligrosa. Para ello, se confeccionan a diario unos mapas con información muy precisa sobre la posición y la altitud que previsiblemente ocuparán las distintas corrientes en chorro en ruta. Su posición y orientación varía de unos días a otros. Ocasionalmente, surge alguna de estas corrientes más abajo en la atmósfera (chorro de bajos niveles). En la Tierra existen cinco corrientes en chorro principales. Debido a la simetría esférica de nuestro planeta, en cada hemisferio terrestre hay un chorro polar y uno subtropical (ambos del oeste), mientras que en el ecuador discurre una corriente en chorro en sentido contrario (del este). Tanto en el Ártico como en la Antártida surgen a veces los llamados chorros estratosféricos. Las corrientes en chorro fueron descubiertas por el meteorólogo japonés Wasaburo Oishi (1874-1950) en 1926, aunque la primera referencia científica es posterior; debida al meteorólogo alemán Heinrich Seilkopf (1895-1968), que en 1939 utilizó la expresión strahlströmung («corriente en chorro») para referirse a ellas. También se emplean las formas abreviadas chorro y jet (de jet stream ).