balance energético terrestre

Equilibrio entre el flujo de energía radiante que recibe la Tierra y el que devuelve al espacio. En promedio global y para un período de tiempo suficientemente largo, el balance debe ser nulo, lo que garantiza las condiciones de habitabilidad del planeta. La existencia de ese equilibrio entre la energía entrante y la saliente implica que la radiación solar (de onda corta) que absorbe la Tierra debe ser igual a la suma de la fracción de esta que es directamente reflejada, más la radiación terrestre (radiación infrarroja de onda larga) emitida por nuestro planeta. En números redondos, si al tope de la atmósfera llegan 100 unidades de energía (equivalentes a los 342 W/m2 del flujo solar incidente), 50 unidades son absorbidas por la superficie terrestre, 20 por la citada atmósfera y las 30 restantes son devueltas al espacio, lo que constituye el albedo planetario. El actual cambio climático está desequilibrando la balanza entre lo que entra y lo que sale, ya que, al estar aumentando la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, el medio atmosférico está absorbiendo más radiación infrarroja terrestre, dejando escapar una fracción menor al espacio. La consecuencia de ello es el calentamiento global observado.