arcoíris
Se trata, sin duda, del fenómeno óptico más conocido y más espectacular de todos los que acontecen en la atmósfera. Podemos escribirlo indistintamente como arco iris o arcoíris, aunque la RAE recomienda usar esta última forma simple. El nombre del fenómeno alude a la diosa Iris, considerada en la Antigua Grecia como la mensajera de los dioses. Sus idas y venidas entre el Olimpo -la morada de los dioses- y el mundo terrenal -donde vivimos los seres humanos- queda bien reflejado en el arcoíris y su aparente conexión entre el cielo y la tierra. Podemos definirlo como una gran banda luminosa semicircular, o una fracción de ella, formada por un conjunto de arcos concéntricos, solapados entre sí, que despliegan los colores del espectro visible de la luz. El color rojo aparece en el borde superior del arcoíris y el violeta en el inferior. Esta descripción se corresponde con la del arcoíris primario o principal, pero, a veces, pueden verse también el arcoíris secundario y los arcos supernumerarios. La aparición de todos ellos obedece a los fenómenos de refracción, reflexión, difracción e interferencia de la luz al atravesar una cortina de gotas de lluvia iluminadas por el sol o la luna. Aunque es común referirse a los siete colores del arcoíris, en realidad la banda multicolor está formada por un continuum , por lo que esa división es arbitraria.