heliógrafo

Instrumento meteorológico, también conocido como heliofanógrafo, que permite obtener un registro diario de los intervalos de tiempo en que incide directamente la radiación solar o, en su defecto, llega a la superficie terrestre con intensidad suficiente para producir sombras definidas. Esta última circunstancia acontece cuando en el cielo tenemos una capa delgada de nubes altas. El heliógrafo más usado en los observatorios meteorológicos es el llamado de Campbell-Stokes; llamado así en honor a John Francis Campbell (1822-1885), que lo inventó en 1853, y George Gabriel Stokes (1819-1903), que lo perfeccionó en 1879. Su principal elemento es una esfera maciza de vidrio, de 96 mm de diámetro, montada sobre un soporte metálico con forma de casquete esférico, sobre el que se coloca, encajada entre dos ranuras, una banda de cartulina graduada con las horas impresas. La esfera actúa como una lente convergente, cualquiera que sea la dirección de incidencia de la luz solar. Cuando el sol emerge por el horizonte, la luz incide sobre la esfera y esta concentra los rayos sobre un punto de la cartulina, quemándolo. A medida que el sol va ascendiendo, el punto de convergencia va cambiando, formándose una traza carbonizada en la banda, que solo se ve truncada durante el tiempo en que el sol queda tapado por las nubes. Existen tres posiciones distintas donde poder fijar la banda de cartulina, así como tres modelos distintos de banda (una recta, una curvada corta y una curvada larga), ya que dependiendo de la época del año, el sol alcanza más o menos altura sobre el horizonte, variando también la inclinación de su trayectoria respecto al suelo. Cada día se coloca una banda en el heliógrafo, quedando en ella registradas las horas de sol.

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