fuego de San Telmo

Meteoro eléctrico consistente en una descarga luminosa de efecto corona y baja intensidad, que emana de objetos puntiagudos cuando el aire está muy ionizado. Su aspecto más común es el de una pequeña llama azulada, adoptando a veces una tonalidad rojiza o violácea. Suele venir acompañado de un chasquido. Se forma sobre los cristales de la cabina de vuelo, los bordes de ataque de las alas y las hélices de un avión cuando atraviesa una tormenta. En la superficie terrestre, aparece en los extremos de pararrayos, antenas, chimeneas, torretas de alta tensión y torres anemométricas. El fuego de San Telmo surge también en lo alto de los mástiles de los barcos a vela, lo que ha dado origen a multitud de leyendas marineras. Considerado, históricamente, como un mal presagio por parte de las gentes de la mar, también existe la creencia contraria, ya que su aparición comenzó a interpretarse como una señal del santo protector que da nombre al fenómeno, lo que indicaría que lo peor de la tormenta queda atrás. El citado santo fue Erasmo de Formia (†303), convertido tras su muerte en san Elmo -nuestro san Telmo-. Es el patrón de marineros y violinistas.