equinoccio
Aunque no es un término puramente meteorológico, es habitual referirse a él en textos de Meteorología y Climatología. Tiene su origen etimológico en la voz latina aequinoctium , que surge de la fusión de las palabras en latín aequus (igual) y noctem , nox (noche), de donde se deduce que se corresponde con el día del año en que se iguala la duración del día y de la noche. Cada año hay dos equinoccios y cada uno de esos días el sol sale justamente por el este y se pone por el oeste. En el hemisferio norte, el equinoccio de primavera o vernal suele caer el 20 o el 21 de marzo, y el de otoño, el 22 o 23 de septiembre. La correspondencia se invierte en el hemisferio sur. Tanto los equinoccios como los solsticios marcan los cambios de las cuatro estaciones astronómicas en que se divide el año.
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