clorofluorocarbonos (CFC)

Sigla con la que se conoce internacionalmente a los clorofluorocarbonos. Estos compuestos químicos sintéticos, de origen industrial y conocidos también como freones, comenzaron a utilizarse en la década de 1930 como refrigerantes, incorporándose a los circuitos de los frigoríficos en sustitución del tóxico y corrosivo amoníaco. A partir de la década de 1960, empezaron a usarse masivamente como propulsores de aerosoles (lacas, pinturas…) y solventes en productos de limpieza, dada su nula toxicidad e inflamabilidad, así como su aparentemente baja reactividad química. Las alarmas saltaron a mediados de los años setenta, cuando los químicos F. Sherwood Rowland y Mario Molina descubrieron que, debido a su prolongada permanencia en la atmósfera, estos gases destruían moléculas de ozono estratosférico, contribuyendo a la disminución de la concentración del citado gas sobre la Antártida. A raíz de la entrada en vigor del Protocolo de Montreal -el 1 de enero de 1989-, fue prohibida su fabricación, siendo progresivamente sustituidos por otros compuestos químicos más inocuos.

Términos relacionados: capa de ozono

También conocido como: CFC