ojo del huracán

Área generalmente circular, total o parcialmente libre de nubes, que se localiza en el centro de un ciclón tropical, siendo una de sus principales señas de identidad. Aunque la expresión alude explícitamente al huracán, en realidad el citado ojo es un rasgo característico de cualquier ciclón tropical, llámese huracán, tifón o ciclón. Se trata de una zona donde el tiempo está en calma y los vientos son poco importantes (velocidades inferiores a los 15-20 km/h), en fuerte contraste con los que soplan en las paredes que rodean el citado ojo. Ese boquete en las densas nubes del ciclón tropical es consecuencia de los descensos de aire que tienen lugar justo en su parte central, lo que favorece la disipación de la nubosidad. El diámetro típico del ojo es de unos 40 km, aunque varía en cada caso, existiendo un amplio rango de tamaños que oscila desde apenas unos 8 km (los llamados «ojos de alfiler») hasta los 80-100 km, si bien, excepcionalmente, pueden llegar a ser bastante más grandes. Aunque la forma del ojo es aproximadamente circular, las imágenes de alta resolución de los satélites de última generación están desvelando la compleja dinámica a la que se ven sometidos, variando continuamente de forma y de tamaño. Hay momentos en los que adoptan la forma elíptica, llegando incluso a degenerar en una estructura amorfa o a desaparecer de forma transitoria. Es de uso muy extendido la expresión «estar en el ojo del huracán», que expresa la idea de protagonizar el centro de una polémica o situación conflictiva. La aparición del ojo del huracán es clave en el mantenimiento y la profundización de los ciclones tropicales sobre las aguas cálidas de los océanos y mares del ámbito intertropical. El aire cálido subsidente retroalimenta la convección que da lugar a los torreones nubosos que constituyen la propia estructura ciclónica.

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