alud
Avalancha de nieve. Brusco desprendimiento de una gran cantidad de nieve ladera abajo de una montaña. Se considera como tal cuando la cantidad de nieve desplazada supera los 100 m3 y recorre una distancia superior a los 50 metros. Con frecuencia, arrastra en su caída rocas, tierra y demás materiales que se encuentra en su camino. El alud desplaza, además, una gran cantidad de aire, lo que da lugar a un viento frío, intenso y racheado, perceptible tanto por delante de la masa descendente, como por sus lados. Los aludes son uno de los fenómenos más peligrosos en las áreas montañosas. Para anticipar su posible formación, aparte de seguir con detalle la evolución de las condiciones meteorológicas, se llevan a cabo catas en el manto nivoso situado en zonas sensibles, efectuándose una serie de medidas que permiten la elaboración de mapas de riesgo. Hay tres tipos principales de aludes: los de nieve polvo, los de placa y los de fusión o nieve húmeda. La temperatura y el viento son los factores que más contribuyen a desestabilizar el manto de nieve.