cencellada

Acumulación de hielo blanco, de textura irregular y dureza variable, sobre una superficie sólida y fría expuesta a las gotitas de agua subfundida de una niebla engelante. Este hidrometeoro puede adquirir diferentes formas, tales como plumas o agujas de hielo, y en ocasiones puede estar constituido también, en parte, por hielo transparente. Cuando las citadas gotitas entran en contacto con los elementos del terreno (árboles, arbustos, postes, vallas…), se congelan de inmediato. La acumulación de hielo da lugar a unas estructuras alargadas que resultan de la superposición de láminas y que crecen en sentido contrario al que sopla el viento. El paisaje resultante adquiere un aspecto similar a uno nevado. La anterior descripción se corresponde con la llamada cencellada blanca, en contraposición a la dura, que abunda en alta montaña, donde las condiciones meteorológicas son más extremas. Los fuertes vientos y las bajas temperaturas reinantes -de hasta varios grados bajo cero- propician la formación de agujas de hielo muy duro y de gran tamaño, pudiendo alcanzar hasta varios decímetros de longitud. Dependiendo de los lugares, se refieren a la cencellada también como cencella o cenceñada.