fresco

Término con dos acepciones meteorológicas. La primera de ellas, de uso muy frecuente, es un calificativo de la sensación térmica que se experimenta cuando no llega a hacer frío ni se pasa calor. Se aplica a la templanza de algunos días del invierno, lo mismo que al alivio térmico que proporcionan las sombras en verano, particularmente cuando sopla algo de viento. Así se califica también al ambiente que se experimenta muchos días de la primavera y el otoño. Por otro lado, recibe este nombre el viento de fuerza 6 en la escala Beaufort, con velocidades comprendidas entre los 22 y los 27 nudos (39 a 50 km/h).