lluvia de sangre

Nombre con el que se conoce también a la lluvia de barro, debido al color rojizo que suele presentar, al contener par­tículas de polvo de ese color, ricas en óxidos de hierro. Este tipo de lluvias sanguinolentas son relativamente frecuentes en los países ribereños del Mediterráneo, debido a la cercanía del desierto del Sáhara; principal fuente de ese material particulado. Antiguamente, nuestros antepasados llegaron a pensar que llovía sangre de verdad del cielo, lo que era considerado una señal divina que presagiaba malos augurios. En distintos lugares del mundo, hay documentadas lluvias rojas que no deben su coloración a la arena del desierto, sino a determinadas microalgas que liberan un pigmento de ese color. Sus esporas se incorporan al aire y se desplazan grandes distancias, consiguiendo en algunos casos alcanzar la densidad necesaria para teñir de ese color el agua de las gotas de lluvia contenidas en algunas nubes. Este segundo tipo de lluvias de sangre encajan mejor en la categoría de lluvias raras.

Términos relacionados: lluvia de barro