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Revista del Aficionado a la Meteorologia » CONSTRUCCIÓN DE UNA GARITA METEOROLÓGICA ARTESANAL
CONSTRUCCIÓN DE UNA GARITA METEOROLÓGICA ARTESANAL
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La primera estructura de la garita terminada. El cuadro interior es el que se apoyará sobre la base metálica. El exterior, es el que delimitará la estructura exterior y el que soportará la base de listones alternos.

Después del primer día de trabajo, empieza la tediosa labor de pintar una a una todas las piezas. Primero 2 capas de protector antipudrición para la madera y luego pintura acrílica blanca a poro abierto:
Aquí no hay ni la mitad de la madera. Se puede imaginar el trabajo de pintar una a una cada pieza, varias capas. Paciencia. La radio al lado, el taburete para no cansarse y poco a poco ir haciendo:
Mientras tanto vamos haciendo pruebas de cómo va a quedar la base:
Así es cómo tiene que quedar:
Una vez pintada, encolada y clavada ya tenemos terminada la base sobre la que se sustentará toda la garita:
Podemos ver su doble suelo alistonado alterno por la parte frontal:
Desde la esquina:
Y desde el lateral:
Detalle del alistonado alterno:
Empezamos a ensamblar la primera de las paredes exteriores:
Y seguimos pintando:
Detalle del ensamblado de una de las paredes interiores. Vemos que las lamas van mechadas y ensambladas en los orificios que hemos practicado en los listones laterales. Primero las insertamos todas en uno de los listones:

Los últimos detalles de la garita se van concretando. Detalle de los imanes que sujetan la persiana interior izquierda:
Ahora, aparte de poner el techo con la chimenea y el techo superior, solo faltaba tapar las juntas entre las lamas y los listones para que quedaran perfectamente ensambladas todas las piezas. Esto que parecía que sería rápido me llevó casi 3 semanas debido a que la selladora que utilicé era de color marrón y manchó bastante la madera, así que tuve que pintar de nuevo toda la garita como mínimo con 2 capas más. Será por pintura. Excepto el suelo, que “sólo” lleva 2 capas de pintura blanca (aparte de las 2 del barniz antipudrición), el resto de la garita lleva como mínimo 4 o 5 capas de pintura:
Mientras tanto, la vieja garita parece pedir a gritos su relevo:

Realmente su estado es lamentable. Al “extraerla” de su base prácticamente se desmoronó. Aquí se puede ver el suelo descompuesto de conglomerado:
Por su parte trasera la pudrición del conglomerado ha afectado incluso a los pilares. Aunque mi intención era conservarla o regalarla, no tiene solución. Con profunda tristeza, tendrá que ir directamente al vertedero:
Como recuerdo de la que fue mi primera garita, al menos he podido aprovechar su soporte metálico. Después de un par de capas de pintura, lo preparo para la nueva garita nivelándolo y anclándolo de nuevo con cemento al suelo ya que he cambiado su posición. Antes, la puerta de la garita estaba orientada al SE ya que esa es la orientación de la terraza. Ahora he dispuesto el soporte paralelo a la barandilla de la terraza de manera que la puerta se abrirá hacia el NE. No es el norte geográfico exacto pero creo que es suficiente para que el sol no entre en el interior cuando abra la puerta.
Imagen del soporte en el proceso de nivelamiento:
Y sigo tapando juntas:
Entre junta y junta aprovecho para colocar la chimenea en su lugar y sellarla con silicona:
Una vez acabada la tarea de sellar las juntas y repintar la garita, instalo el techo principal y lo sello también con silicona:
Aprovechando unas lamas y listones que habían sobrado, hemos montado un soporte para los instrumentos para no tener que poner ganchos en el interior de la garita:
Y por fin llega el gran día. Antes de instalar la garita en la terraza, montamos la puerta y su pestillo:
Como si fuésemos “cirujanos gariteros”, para no manchar la garita, que tanto ha costado de pintar, trabajamos con guantes:
Los últimos detalles de la garita se van concretando. Detalle de los imanes que sujetan la persiana interior izquierda:
Ahora, aparte de poner el techo con la chimenea y el techo superior, solo faltaba tapar las juntas entre las lamas y los listones para que quedaran perfectamente ensambladas todas las piezas. Esto que parecía que sería rápido me llevó casi 3 semanas debido a que la selladora que utilicé era de color marrón y manchó bastante la madera, así que tuve que pintar de nuevo toda la garita como mínimo con 2 capas más. Será por pintura. Excepto el suelo, que “sólo” lleva 2 capas de pintura blanca (aparte de las 2 del barniz antipudrición), el resto de la garita lleva como mínimo 4 o 5 capas de pintura:
Mientras tanto, la vieja garita parece pedir a gritos su relevo:

Realmente su estado es lamentable. Al “extraerla” de su base prácticamente se desmoronó. Aquí se puede ver el suelo descompuesto de conglomerado:
Por su parte trasera la pudrición del conglomerado ha afectado incluso a los pilares. Aunque mi intención era conservarla o regalarla, no tiene solución. Con profunda tristeza, tendrá que ir directamente al vertedero:
Como recuerdo de la que fue mi primera garita, al menos he podido aprovechar su soporte metálico. Después de un par de capas de pintura, lo preparo para la nueva garita nivelándolo y anclándolo de nuevo con cemento al suelo ya que he cambiado su posición. Antes, la puerta de la garita estaba orientada al SE ya que esa es la orientación de la terraza. Ahora he dispuesto el soporte paralelo a la barandilla de la terraza de manera que la puerta se abrirá hacia el NE. No es el norte geográfico exacto pero creo que es suficiente para que el sol no entre en el interior cuando abra la puerta.
Imagen del soporte en el proceso de nivelamiento:
Y sigo tapando juntas:
Entre junta y junta aprovecho para colocar la chimenea en su lugar y sellarla con silicona:
Una vez acabada la tarea de sellar las juntas y repintar la garita, instalo el techo principal y lo sello también con silicona:
Aprovechando unas lamas y listones que habían sobrado, hemos montado un soporte para los instrumentos para no tener que poner ganchos en el interior de la garita:
Y por fin llega el gran día. Antes de instalar la garita en la terraza, montamos la puerta y su pestillo:
Como si fuésemos “cirujanos gariteros”, para no manchar la garita, que tanto ha costado de pintar, trabajamos con guantes:
Y por fin. 22 de mayo de 2004. INAUGURAMOS LA NUEVA GARITA. Instalamos la garita en su soporte, montamos el techo superior y lista para cortar la cinta. Que ilusión:
Salud y larga vida a la nueva garita:
Los primeros “instrumentos” instalados en la garita: el termómetro de máxima, el termómetro de mínima y el evaporímetro. La “máxima” fue de 3 copas, la “mínima” 1 copa y el evaporímetro “evaporó” todo el cava perfectamente:
La doble persiana desmontable tal y cómo va dispuesta en el interior de la garita:

Y ya instalada en el interior, con el soporte para los instrumentos:
Detalle de la doble persiana derecha:
El interior:
La puerta:
Vista del lateral:
El suelo de listones alternados:
Imponente:

Mi estación meteorológica al completo: la garita, a su izquierda el Hellmann, a su derecha el pluviómetro de la Davis, y arriba a la derecha la veleta de forja y en su mástil la veleta y anemo de la Davis:

¿Dónde está Wally? Hasta desde la calle se ve:

Y la nueva garita empieza a “trabajar”:

Para finalizar, hemos instalado la placa solar que alimenta el “extractor solar” de la chimenea.
Hemos estado pensando un sistema adecuado para colocar la placa solar de tal manera que pudiéramos orientarla en los ejes X e Y para conseguir captar la luz del sol con la máxima eficiencia posible. Sabíamos el mecanismo que queríamos, el que utilizan los espejos retrovisores de los coches, pero no se nos ocurrió nada parecido y más barato. Al final hemos optado precisamente por esto. Hemos utilizado un espejo retrovisor interno de coche y encima, con unas bridas de plástico, hemos puesto la placa solar. La placa siempre estará orientada al sur, pero dependiendo de si estamos en verano o en invierno, podemos darle más o menos inclinación (azimut) para aprovechar al máximo la radiación solar.
Detalle del “retrovisor solar” con la placa unida con un par de bridas de plástico:

Hemos montado el “retrovisor solar” en el mástil de madera dónde también he instalado un “viejo” pluviómetro electrónico de la marca Rain-O-Matic, que no utilizaba desde hacía tiempo, y que he rescatado por su eficiencia y sencillez de funcionamiento, aunque su sensibilidad sea sólo de 1mm:

Detalle del mástil, con el pluviómetro electrónico y la placa solar, con la inclinación adecuada:

Habiendo acabado ya el trabajo de construcción de la garita en sí misma, faltaba todavía instalar en su interior los instrumentos que tenía. Para el psicrómetro, decidí cambiar el soporte por uno más pequeño y de madera ya que el anterior estaba bastante deteriorado. Aproveché el viejo termómetro de Catalunya Ràdio que he mostrado anteriormente como nuevo soporte:

En un “Todo a 100” he comprado un “tupper” pequeño que me sirve, atornillado a la base con dos tornillos, como depósito de agua del termómetro húmedo. Se puede ver también en esta imagen el estado del viejo soporte del psicrómetro. Todo lo que sea de metal y no esté bien protegido acaba oxidándose con el tiempo, y más si está en contacto con el agua:

Los instrumentos ya finalmente instalados en la garita. De izquierda a derecha: la probeta del Hellmann de 120 mm, el termómetro de máxima y mínima de mercurio (muy preciso), las tablas psicrométricas, el psicrómetro en su nuevo soporte, el contador del pluviómetro electrónico Rain-O-Matic, dos sensores T/H de Oregon Scientific, el sensor T/H de la Davis, y la botella de agua destilada para el psicrómetro.

Conclusión
Después del trabajo que ha costado la construcción de ésta garita, ha merecido la pena. Hemos disfrutado viendo cómo iba tomando forma y cómo las piezas iban encajando según teníamos previsto. Sabemos que es una garita bien hecha y de larga duración, por los materiales que hemos utilizado y la construcción en sí misma. El salto de calidad respecto a la vieja garita que tenía es importante. En los primeros días después de la instalación y comparando las lecturas entre la nueva garita y la vieja, que todavía conservo para comparar los datos, las diferencias de temperatura son realmente sorprendentes, de hasta 3ºC en las horas de máxima insolación, mientras que por la noche se igualan. Realmente, la incorporación de la doble persiana, la chimenea, el techo superior de madera y no de plástico y el suelo listonado, como indica la OMM, tiene que notarse de alguna manera y este ejemplo es espectacular.




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