Las emisiones de efecto invernadero han doblado el riesgo de un verano con altas temperaturas.

Anomalía de la temperatura superficial entre los meses de Junio y Agosto de 2003 en Europa, respecto al periodo 1988-2003. Imagen de la NOAA.
La contaminación artificial durante el último siglo dobló la posibilidad de la ola de calor que golpeó Europa el verano pasado, según la opinión de los climatólogos en sus trabajos de investigación. Es la primera vez que un estudio científico ha estimado cuánto la actividad humana aumentó el riesgo de un acontecimiento específico del tiempo.
La ola de calor causó millares de muertes de forma más o menos directa, mientras que los fuegos en los bosques quemaron grandes áreas de la tierra, causando $1.6 mil millones en perdidas, sólo en Portugal.
Un clima modelado
Con la información recogida de los núcleos de hielo y de los anillos de los árboles, los científicos habían llegado a que el verano de 2003 fue, probablemente, el más calido de Europa en los últimos 500 años. Algunos vieron en esto una evidencia del cambio artificial del clima, pero hasta este momento nadie había intentado una aproximación rigurosa de sus causas.
Peter Stott del Centro de Hadley para la predicción y la investigación del clima, Reino Unido, mostró con modelizaciones por ordenadores que podrían predecir tendencias de la temperatura a través de Europa desde 1920 al presente, en base de ciertas condiciones.
Las temperaturas en Europa el 7 de agosto de 2003. Fuente de la imagen NOAA.
Junto con investigadores de la universidad de Oxford, se corrieron una gama de modelos climáticos para predecir qué patrones de tiempo se esperarían a través del continente sin y con las emisiones humanas que tienen efectos en el calentamiento global, tales como dióxido de carbono.
El equipo encontró que las simulaciones del clima que incorporaron emisiones artificiales predijeron temperaturas para los veranos de los años 90 que eran, en promedio, 0.5º C más cálidas que las simulaciones sin las contribuciones humanas.
Temperatura media sobre Francia en los meses de verano para el periodo indicado en la figura. Fuente NOAA.
La elevación
Una subida de medio grado de la temperatura media prevista aumenta la probabilidad que un verano dado será extremadamente más cálido. "La media se mueve y toda la distribución se mueve con ella” explicó Stott.
Él y sus colegas calculan que las influencias del ser humano doblaron la probabilidad de la ola de calor 2003. Sus resultados aparecen en la revista de Nature.
Los responsables de este estudio, publicado en la revista "Nature", atribuyen el calentamiento global, al menos en un 75%, a la emisión de los gases industriales de efecto invernadero y a otras actividades humanas. "Es la causa fundamental con una fiabilidad del 90%", aseguran.
La influencia humana empezó a alterar el clima en el siglo XVIII, pero el gran cambio se produjo con la llegada del siglo XX, apunta el estudio. A partir de 1900, explica, las temperaturas empezaron a subir de forma ligera pero sostenida, luego se refrescaron en las décadas de 1950 y 1960, y, finalmente, se dispararon en los últimos 40 años.
El verano de 2003 fue el más cálido en Europa desde el siglo XVI, afirman los investigadores. Entre julio y agosto se superaron entre dos y cinco grados centígrados las temperaturas medias del último medio siglo. La canícula provocó la muerte de 27.000 personas más de lo habitual para esas fechas.
El director del trabajo, Peter Stott, señala en "Nature" que "nosotros somos los responsables de que haya aumentado el riesgo de grandes olas de calor". Este experto advierte que si no frenamos las emisiones de efecto invernadero, sus predicciones indican que la mitad de los veranos serán más cálidos que el de 2003 en la década de 2040.
Stott y sus colegas realizaron simulaciones estadísticas de las temperaturas de los años venideros teniendo en cuenta sólo los factores naturales y luego añadiendo los factores humanos. "El año 2003 podría ser clasificado como relativamente fresco en comparación al nuevo clima existente", concluye.
Peter Stott, Ph.D., climate scientist, Hadley Centre for Climate Prediction and Research, Reading, England; Christoph Schär, Ph.D., professor and chairman, Institute for Atmospheric and Climate Science, ETH, Zurich, Switzerland; Dec. 2, 2004, Nature
Fuente de las fotos, el portal de la NCDC/NOAA:
http://www.ncdc.noaa.gov/oa/climate/research/2003/aug/global.html
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